La Coctelera

Bitácora Americana

Para ir a CiberAmérica

Categoría: Barack Obama

15 Agosto 2009

Tras escuchar las exitosas y decisivas intervenciones del Presidente Obama frente a cada uno de los grandes asuntos mundiales,  al Islam desde El Cairo, a los jóvenes rusos en la Nueva Escuela de Economía de Moscú y a África desde el parlamento de Ghana – decepciona observar la falta de concepto político hacia América Latina.

Recientes medidas hacia la región parecen reflejar más bien una preponderancia de intereses militares de Estados Unidos que políticas animadas por un espíritu de cooperación hemisférica. Porque, para América Latina, Estados Unidos no parece tener por ahora nada equivalente a las bases y propuestas adelantadas para otras regiones. El primer resultado es que el impacto combinado de acciones recientes ha enfriado expectativas iniciales puestas en una eventual nueva versión de la política del ‘buen vecino’ de Estados Unidos hacia la región. Contradicen esas expectativas la propensión de neutralidad mostrada por el Departamento de Estado tras el golpe de Estado derechista de Honduras y la posibilidad abierta por el presidente Uribe de una mayor influencia militar estadounidense en América del Sur.

En un continente en el que, en años recientes, la mayoría de los países han avanzado políticas pragmáticamente progresistas de centro izquierda y objetivos de integración regional, la política de Estados Unidos hacia América Latina se desdibuja en reforzados y conocidos moldes tradicionales. La sospecha es que la administración Obama no tiene un concepto de política hemisférica. La mencionada neutralidad del Departamento de Estado frente al golpe de Honduras así como la expansión del radio de vigilancia que significan las bases militares en Colombia parece concretar intereses fácticos del Pentágono. El resultado es que la esperada transición post-Bush de la era Obama muestra primeros indicios de desencuentros entre Estados Unidos y América Latina. Las propias organizaciones de integración regional – como Unasur en el caso de América del Sur debieran abogar y cuidar los significativos avances recientes de autovalencia mostrados por América del Sur en el contexto internacional. Y seguir la sugerencia del presidente Lula da Silva, de invitar al Presidente Obama al diálogo para profundizar las bases de entendimiento.

2 Mayo 2009

El Washington Post abrió debate en torno a la política norteamericana hacia el Presidente Hugo Chávez con el editorial "Courting Mr.Chávez". Manifiesta no tener objeciones al saludo de mano con el presidente venezolano ni con en el objetivo de construir una relación positiva con Venezuela. El editorial contiene sin embargo una feroz crítica a la actual política al señalar que no reacciona frente a la escalada del presidente venezolano contra los líderes de oposición que llevó a Manuel Rosales a pedir asilo en Lima. Una escalada que arriesga terminar con lo que queda de la democracia venezolana, señala.

El tono del editorial queda ilustrado en estas líneas:

"It is reasonable to ask how the Obama administration is reacting to this major new campaign against what remains of Venezuela's democracy, especially given the president's friendly handshake with Mr. Chávez at the Summit of the Americas two weeks ago. The answer: It isn't."

Hoy, José Miguel Vivanco (HRW) publica, también en The Washington Post, "Exposing a Chávez Charade", en el que analiza las complejidades de la situación venezolana.  Señala Vivanco no compartir las críticas que ha recibido el Presidente Obama por su amistoso saludo al Presidente Hugo Chávez.

El tiempo, observa Vivanco, podría mostrar que Obama hizo bien pues con ese gesto quita a Chávez argumentos para su anti- norteamericanismo (aunque en la concentración del 1ero de Mayo Chávez ha vuelto a agitar la infamia de Obama - por la publicación de un informe oficial de Estados Unidos que culpa a Venezuela de no colaborar con las políticas contra el terrorismo). [ver también: Policía Militar dispersó a opositores con perdigones y "gas del bueno"]

Sostiene Vivanco que el gesto del Presidente Obama por mejorar el clima de conversación entre los dos países otorga a su gobierno mejores condiciones para convencer al Presidente venezolano de abandonar su actual deriva autoritaria que desconoce instituciones democráticas y legalidad. Una posibilidad de corrección en la que lo más importante, observa, es que el poder judicial venezolano recupere su independencia ahora en manos del presidente Chávez.

Le resultará complicado al presidente Hugo Chávez, tal vez imposible, nadar contra la corriente de simpatía que acompaña al Presidente Obama - desde la campaña presidencial y que se observó nuevamente en la reciente Cumbre de las Américas. Por otro lado es evidente que la lógica de concentración del poder por parte del presidente venezolano pone en riesgo las libertades que sustentan al sistema democrático. Sin embargo, la política de distensión se mostró exitosa en situación aún más complejas, como lo muestra la historia reciente de Europa del este.

Pero el dilema está planteado.

30 Abril 2009

La decisión de la OMS de subir la alerta a 5 significa para los gobiernos cumplir con medidas sanitarias domésticas, no sólo para contener la epidemia en los aeropuertos sino que también para encarar la atención a los casos de infección en el territorio nacional. Lo que en países de  América Latina significa, entre otras medidas, disponer por lo menos de cobertura antiviral. Significa también asegurar que los servicios públicos logren actuar de acuerdo con los requerimientos de una epidemia, es decir, con sentido de urgencia - aún cuando las autoridades dan la impresión de creer, optimistas pero contra las probabilidades, en la posibilidad de poder contener la epidemia en las fronteras.

En los países desarrollados los gobiernos mantienen informada a la población - incluso al parlamento, como en el caso del Reino Unido. Proporcionan información acerca de la cobertura antiviral disponible y sobre las medidas concretas adoptadas - como lo ha hecho, dando el ejemplo, el Presidente Obama hoy en conferencia de prensa. En América Latina, los gobiernos realizan, por lo general, declaraciones de pobre contenido informativo cuyo fin es tranquilizar a la población - en vez de ponerla en guardia.

Consultado acerca de si cerrará la frontera con México por la influenza, el Presidente Obama ha explicado que los expertos le han desaconsejado hacerlo: sería, explicó, cerrar el potrero cuando los caballos ya se han desbandado. Pasó luego a explicar pedagógicamente recomendaciones - desde la más básica como la necesidad del lavado de manos frecuente. Pero también ha señalado que se trata de una cepa nueva y que eso requiere estar atentos a eventualidades. 

Al pasar la alerta a nivel 5, la OMS pone a los gobiernos de la región frente a un gran desafío. Pues en la mayor parte de los casos, las medidas de protección sanitarias estarán a cargo de servicios públicos de salud que en buena parte trabajan off line, aún en la era del papel, sin conexión en redes Internet y que por lo general viven con largas listas de esperas para los casos que salen de la rutina de atención primaria inmediata.

La velocidad con que se ha generado esta epidemia - que ya se ha manifestado con casos en países europeos - pone a prueba la eficacia de los sistemas públicos, la capacidad de los propios gobiernos para reaccionar en forma rápida y pone a prueba - la seguridad sanitaria de la población y la solidaridad de la región en tiempos de influenza.

3 Marzo 2009

Si la percepción no engaña, la crisis internacional en curso continua su masivo avance destructivo sin aún tomar nota de cuantiosas medidas ya aprobadas ni de grandes montos ya sacrificados en su nombre. La paralización del sistema financiero internacional y la reducción de los mercados globales de exportación ha repartido sus efectos por todos los continentes. No sólo economías individuales entran en crisis, también se despliega una crisis del conjunto de los intercambios internacionales - una crisis global. El mundo ya no será el mismo para la segunda década de este siglo. Esta crisis ha mostrado que la globalización, tal como la hemos conocido, no es sólo fuente de grandes oportunidades sino también de grandes riesgos.  En esta primera era de la globalización el neoliberalismo terminó, paradojalmente, por destruir los mecanismos financieros que debían asegurarla contra los riesgos del oficio. La crisis de las grandes aseguradoras, tipo AIG, lo ilustra.

Es, por supuesto, una manera de decir. Pues la crisis no avanza automáticamente - actores interactuan incansablemente con ella e intentan, como el Presidente Obama y otros presidentes por el mundo dar con una solución a los misterios especulativos que la actividad financiera anterior generó durante un par de décadas. Tarea nada fácil cuando los actores que generaron la crisis estaban convencidos (y lo están aún) de haber dado con la fórmula de los alquimistas. Pero en vez de oro generaron un gran hoyo negro que absorbe en la actualidad gran cantidad de recursos fiscales de los que se espera generen una desintoxicación de los circuitos financieros. Indicador de este aspecto de la crisis es que  la administración Obama ha activado el tercer millonario plan de rescate de la aseguradora AIG y que se propone implementar el plan de ayuda al crédito para reforzar el flujo necesario para mantener el poder de consumo de la población. 

Hasta hoy las derechas siguen convencidas de que la acción anticrisis de los gobiernos es sólo un derroche inutil de recursos. Pero uno de los factores que explica que las economías de América Latina hayan logrado resistir los impactos más dañinos de la crisis global - es que la mayoría de los países no están gobernados por las derechas con sus inviables creencias que rechazan el rol del Estado. Es sólo un asunto de observar la pasividad con la que el gobierno Bush soportó la crisis hasta que agobiado por la realidad y en los últimos meses de su gobierno decidió generar un bailout en términos que por lo demás resultaron poco efectivos. 

12 Febrero 2009

Una áspera crítica a los planes de rescate y financiero de la administración Obama dirige The Economist en su editorial 'The Obama Rescue'. Primero por que una recuperación económica requiere de un sistema financiero en funciones y ese no es el caso actualmente. Segundo por que el plan de estabilidad financiera presentado por Timothy Geithner, Secretario del Tesoro, no va a una resolución directa y rápida y drástica frente al problema de la insolvencia de los bancos.

El editorial reconoce – en principio – que la crisis requiere de un plan fiscal – y que éste efectivamente lo es. Eso es todo en cuanto a reconocimiento. Critica las modificaciones al plan original realizadas por el Senado y la Cámara que le han quitado parte de su fortaleza anticrisis en favor de intereses sectoriales. Critica también la brecha entre el tono firme con que se anunciaron los planes, tono que sin embargo no se refleja en las modalidades efectivamente propuestas; no crea por ejemplo un 'banco malo'. En el editorial subyace la convicción de que los montos involucrados en  los papeles tóxicos son de tan gran escala que sólo medidas radicales pueden despejar el camino a la recuperación. 

Es, por supuesto, una crítica ex-ante. Queda todavía mucho por ver. Pero, cualquiera sea el calendario e impacto que tenga la ejecución de los programas – la crisis actual, como bien señala el presidente Obama, avanza aceleradamente. Destruye unos 20 mil empleos diarios en promedio sólo en Estados Unidos. Tal vez no haya tiempo para esperar un nuevo sistema financiero  -  acorde a las ideas de The Economist -  cuando la brecha creada por los activos tóxico  es evaluada en US$ 2 billones. Y la urgencia tipo S.O.S es la creación de empleo.

10 Febrero 2009

El anuncio del Secretario del Tesoro Timothy Geithner sobre el nuevo plan de estabilidad financiera – video transmitido en vivo al mediodía de hoy – y la votación en el Senado del 'Stimulus debate', del plan de recuperación – transmitido por CNN (Internet), refuerzan la idea de que vivir momentos críticos para el destino de Estados Unidos y  gran parte de la humanidad. Todos estamos confrontados, social e individualmente,  con los enormes desafíos y riesgos de la crisis en curso. Probablemente estos planes de inversión marquen el giro decisivo para detener la crisis e instalar un horizonte de recuperación.  Un efecto que debiera hacerse ver en las próximos meses y que debiera aliviar el sufrimiento de quienes más necesitan de apoyo en la crisis. La creación de empleo aparece como primera prioridad. En todo esto, la actitud de los republicanos resulta incomprensible:  una apuesta negativa, propias de las derechas políticas, uno de cuyos argumentos - al acusar el plan - ¡Es que haría ver a Estados Unidos como Europa! Con razón, el presidente Obama les ha recordado su poca credibilidad luego del fracaso de dos presidencias que terminaron por dejar esta crisis.  Es una apuesta doctrinaria contra la política del gasto fiscal como instrumento anti-crisis; idea fija republicanaadoptada timidamente por las derechas en América Latina , de que sólo vale el recorte de impuestos. 

28 Enero 2009

Definitivamente el destino pasa hoy por el debate en el Capitolio del más grande plan de estímulo conocido hasta ahora. Se juega entre el escepticismo republicano y el pragmatismo de la mayoría demócrata que entiende el enorme impulso del momento, de un país favorable al plan de estímulo.

La sola perspectiva de una eventual mega-crisis del empleo imprime urgencia al plan. Su aprobación permite la liberación inmediata de fondos para aliviar los efectos del desempleo. Las grandes obras contempladas, desde infraestructura rutera, a la restauración de escuelas y edificios gubernamentales. La creación de una nueva economía de la energía - reactivaría y modernizaría la principal economía mundial. También la Unión Europea, afectada por problemas de abastecimiento de gas, se abre a la opción de una economía de energía.

Frente a este evento principal, la reunión de Davos palidece en importancia, aquejada por representar más bien los principios que lideraban la etapa anterior a la crisis. La pregunta, es si el elegante Foro Económico Mundial podrá abrirse a los nuevos tiempos o será otra víctima de la crisis en medio de la recesión en marcha en las economías europeas.

Porque ahora que sabemos que la crisis será de largo plazo y que el mundo crecerá sólo 0,5% en 2009, el asunto es si los países de América Latina cuentan con suficientes recursos y condiciones políticas para financiar y aprobar sus propios programas de recuperación. La información de la Organización Mundial del Trabajo de que en uno de sus escenarios posibles la crisis puede eliminar unos 50 millones de puestos de trabajo en el mundo sólo este año, es una señal a tener en mente.

Es probable que las economías de la región deban prepararse para sobrellevar lo mejor posible una recesión mundial durante varios años. Una situación cuyos urgentes preparativos no parecen estar aún bien dimensionados – claramente un caso en que más vale prevenir que curar. Una crisis mal tratada puede doblar su duración. Todo hace pensar que el empleo será el ámbito crítico.

19 Enero 2009

La información es aún pobre: poco se sabe de los cambios que se avecinan en las relaciones entre Estados Unidos y los países de América Latina – si se piensa en la magnitud probable que éstos tendrán.

En lo inmediato, la crisis financiera y la recesión impactan las economías de la región, los intercambios comerciales, las inversiones y a las remesas de los inmigrantes. Se agrega que las nuevas cifras de la economías europeas indican un empeoramiento de las perspectivas y que las principales economías asiáticas están también afectadas.

Así que del éxito de la política de recuperación económica de Barack Obama dependerá en buena parte la situación en América Latina que sólo espera poder retomar el ciclo de crecimiento del último lustro.

Hillary Clinton ha señalado que la nueva política exterior buscará más asociados y menos adversarios. Y que buscará una “asociación más vigorosa con América Latina” . También declaró que "Compartimos intereses políticos, económicos y estratégicos comunes con nuestros amigos en el sur".

La presidencia de Barack Obama puede representar una oportunidad única para el mejoramiento de las relaciones y las conversaciones ‘hemisféricas’- en lo que se puede pronosticar será un largo y difícil período de recuperación de las condiciones internacionales del crecimiento económico.

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